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Sentencia del “troll center”

Escrito por ANTPJI Publicador el . Publicado en Blog ANTPJI

cybersquatting

Muy pronto leerán la esperada sentencia del caso “troll center” que clonó el sitio web de un periódico y publicó noticias falsas en sitios webs parecidos a los de este diario.

Dicha forma de delinquir en internet es conocida con el nombre extraño de “typosquatter”, una especie de cyberocupación, que es un ocupante ilegal de error tipográfico; por ejemplo, si el sitio legítimo de este diario fuera www.lpg.com, el malhechor compra el dominio www.llpg.com, con una ele de más, para desviar la clientela del legítimo dueño y publicar hechos falsos, burlarse, difamar, etc.; que es lo que han hecho los detenidos del “troll center” supuestamente.

La Cyberocupación es cuando se inscribe un dominio web antes de que el verdadero dueño de la marca lo haga. Se generan conflictos de nombres de dominio, un tema que se viene resolviendo desde 1999 a escala mundial por el ICANN, para los .com, para los .com.sv los resuelve en el país svnet. El 11 de marzo de 2007 se inscribió el nombre de dominio Twiiter.com, un año después de la fundación de Twitter.com, y pasaron ocho años para que lo detectaran y reclamaran su posesión. Google ha registrado muchas direcciones web mal escritas de su nombre oficial.

Tuve la oportunidad de estar en el tribunal escuchando cómo dos de los imputados se atrevieron a interrogar al perito de la acusación, y quedó la impresión de que el tema para ellos era de ceros y unos, ya que cuando el perito respondía no lo dejaban explicar a los jueces el porqué de sus respuestas para un mejor entendimiento, dentro del contrainterrogatorio, pero dieron la impresión que se autoincriminaron frente a los jueces, porque sus nombres aparecieron en el informe del perito informático.

Cualquiera puede comprar un nombre de dominio, desde la luna si se desea o se puede delegar a un terrícola la tarea y utilizar la tarjeta de crédito de otro, pero los rastros informáticos no se borran, y es fácil ubicar el lugar exacto desde donde se hizo la compra, quedando registrado en las computadoras utilizadas y en los servidores de las empresas que ofrecen el servicio de internet todo el rastro digital. Nada es oculto, aunque parezca que el anonimato es la regla en la internet, no es cierto y no se requiere una foto del imputado enfrente del portátil para probar que él la utilizó. Es la evidencia digital encontrada en los allanamientos la que convencerán a los jueces o no de la implicación de los imputados en los delitos, es decir, de sus credenciales informáticas. Cada vez que me conecto a internet se genera una IP (Protocolo de Internet), que es una huella única e irrepetible, totalmente ubicable.

Quedó evidenciado que los implicados compraron los dominios www.iaprensagrafica.com y www.laprensagriafica.com, sitios reales y pagados, pero fraudulentos, ilegítimos y engañosos, donde se publicaron noticias falsas atribuidas al dueño del periódico, dañando la fama comercial en línea de LA PRENSA GRÁFICA, por desviar el tráfico web a un sitio “falso” en términos digitales, algo que deberán de valorar los jueces para tomar su decisión final. Grandes o pequeñas empresas que se esfuerzan en tener un sitio web en línea no desean que sus marcas digitales sean mal utilizadas y deben de existir leyes que las protejan.

Desde la ANTPJI, seguimos demandando políticas de sensibilización y una capacitación en esta área, sobre todo por los profesionales de la Administración de Justicia, en concreto abogados, puesto que cuando ellos antes se formen, antes podrán poner a muchos de los atropellos que ocurren cada día en el ciberespacio.

 

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